De las cadenas de Márkov a Suno
térmicaEn los años noventa, en la Universidad de Oregón, se organizó un concierto con trampa. Un pianista tocó tres piezas al estilo de Bach. Una la había escrito el propio Bach, otra el teórico de la música Steve Larson, y la tercera un programa de computadora de David Cope. A los oyentes se les pidió que adivinaran cuál era cuál. La mayoría decidió que el Bach era el programa, y que la pieza de Larson, un profesor de carne y hueso, la había escrito la computadora.
El compositor estadounidense David Cope empezó su proyecto «Experiments in Musical Intelligence» en 1981, a partir de una crisis creativa, y en broma llamaba Emmy al programa. Emmy no conocía las reglas del contrapunto que en 1957 Hiller e Isaacson habían metido en su programa. Cope le daba partituras de Bach, el programa las cortaba en pedacitos, encontraba qué giros aparecían juntos en el compositor y cómo solía pasar de uno a otro, y con esos pedazos armaba piezas nuevas. Las reglas las sacaba de la música misma. Así Cope fue juntando miles de obras, entre ellas cinco mil corales al estilo de Bach.
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