Interludio. ¿Se puede oír lo analógico?
térmicaEn mayo de 2016, la empresa Moog volvió a armar el Minimoog Model D de 1970, con los mismos generadores y el mismo filtro, y lo vendía a unos tres mil quinientos dólares, hasta que se terminara el stock de piezas. En marzo de 2018, la misma empresa lanzó la app Minimoog Model D para iPhone y iPad, y de salida costaba cuatro dólares con noventa y nueve centavos. Un mismo fabricante, un mismo instrumento, una diferencia de precio de unas setecientas veces, y la discusión sobre si esa diferencia se oye viene dándose entre los músicos desde que aparecieron los primeros sintetizadores de software.
El generador de un sintetizador analógico hace el sonido cargando y descargando un condensador, y la altura de ese sonido la fijan transistores y resistencias cuyas propiedades dependen de la temperatura. Mientras el aparato se calienta, los generadores se van corriendo de a poco en altura. Además, las piezas se fabrican con tolerancia: una resistencia de diez kiloohmios puede ser unos cuantos por ciento mayor o menor, así que dos voces iguales de un mismo sintetizador nunca suenan exactamente igual, y dos ejemplares de un mismo modelo tampoco. Cuando en un sintetizador analógico se toca un acorde, las tres notas se separan apenas entre sí y flotan despacio, y el oído oye en eso un espesor vivo.
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